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5 lugares que debes visitar antes de los 30

Ni Hollywood ni ‘Como conocí a vuestra madre’ lo quieren reconocer, pero la barrera de los 30 es la más dura de superar. La familia (ese curioso ente que se dedica a vivir la vida ajena, en concreto, la tuya) dice cosas raras como ‘hijos’ o ‘boda’ y en el trabajo empiezan a endosarte marrones de manera sistemática disfrazados con la palabra ‘responsabilidades’. Pero antes de que llegue ese momento en el que absolutamente todo se complica, hay que disfrutar de la juventud. O sea, visitar (como mínimo) 20 de estos lugares antes de sentar cabeza.

Barcelona, la guapa del baile 

Barcelona es la guapa del baile. La ciudad mediática, la bonita, la “bien plantá” y la “bien pagá”. Hay que ir por el Barrio Gótico, por Gaudí, por el mar, por ese empeño que tiene en reinventarse, por esa inauguración y renovación constante de iconos y ahora hasta por el dúo Neymar-Messi. Pero quizás lo más meritorio para el visitante es perforar su piel brillante para penetrar en una sociedad sibarita, con buen gusto y chic. Si eres de Madrid, hay que ir a Barcelona para romper topicazos sobre los catalanes. Si eres de Barcelona, hay que ir a Madrid para comprender mejor el bendito drama de esta ciudad interminable. Y si no eres de ninguna de los dos ¿qué mejor que ir para sentirte adoptado más de 19 días?

Madrid, la capital del Reino (aunque no lo parece) 

A Madrid le sobran los motivos para atraer al personal. Desde saber dónde están las calles del Monopoly, comprar en la Milla de Oro hasta perderse en los ambientes nocturnos de Chueca, Malasaña o La Latina para acabar comprendiendo las canciones de Sabina. Es la capital del Reino, pero no lo parece. Se empeña en dar y quitar, en enamorar y no consumar y también en querer y no poder. Pero mientras se decide, siempre nos quedará conocer en 3D lo que sale en los informativos o sentirte como un emigrante más por unos días. Porque eso sí, nadie, absolutamente nadie es de Madrid y dejarse contagiar por este feeling es una pieza clave de la juventud.

Ámsterdam, más allá de barrios rojos y alegrías verdes

Puede que al soltar el humo de la boca en alguna de esas cafeterías se acaben las preguntas y sobren las razones para visitar Ámsterdam. Pero además de barrios rojos y alegrías verdes, la capital (turística) de Holanda se disfruta dando un sinfín de paseos en bicicleta rondando esos canales tan señoriales y prósperos. Una actividad que los españoles sobrevaloramos y agradecemos por culpa de nuestra puñetera orografía. Y luego están ese museo Van Gogh o ese Rijksmuseum para las tardes de nubes negras que hace que se vuelva de Ámsterdam mejor que colocado.

Berlín, dejarlo todo y venirse aquí 

Si Peter Pan hubiera diseñado una ciudad donde no crecer, donde los adultos se nieguen a adquirir complejos y donde todo lo extremo tiene cabida, esa es Berlín. Dejarlo todo e irse a vivir a esta ciudad es una sensación que todo joven (crisis al margen) debe experimentar por lo menos una vez en la vida al contemplar los cuerpos al sol a las orillas del Spree o al comprobar como en Betania hay una granja en mitad de la ciudad cuidada por los propios vecinos. Todo tan surrealista como cierto. Solo los límites del espacio tiempo ponen fronteras a la imaginación de este lugar.



Londres, batiburrillo encantador 

En serio, de verdad, hay algunos lugares en los que lo correcto, la educación, el buen vestir y todo ese rollo es bienvenido y practicado. Londres es uno de ellos. Es cierto que a veces parece acomplejado por otras urbes del mundo en eso de tener lo mejor de lo mejor en museos y monumentos, pero ello no quita a que Londres esté en esta lista. Y cuando ya se atragante el enésimo paseo por Hyde Park, Picadilly Circus y Trafalgar Square… aparece ese otro Londres molón, multicultural, de batiburrillo y tiendecitas en Portobello.

¿Cuál de estos lugares soñás con conocer? En Neptuno Viajes podemos hacerlo posible. Llámanos al: Tel: (11) 5254-8900 – 5218-4418 y que comience la aventura.

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