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El 30% de los trabajadores sufre el síndrome postvacacional al reincorporarse al trabajo

Según un estudio de Lee Hecht Harrison en España, el entorno se vuelve
protagonista en el regreso al ámbito laboral, y puede provocar mayor
desmotivación. ¿Cuáles son los empleados más susceptibles de padecer
esta condición y cómo prevenirla?
Se calcula que alrededor de un 30% de los trabajadores está sufriendo o
sufrirá el síndrome postvacacional al volver a la vida laboral después
de su descanso.
Esta condición se entiende como sensación de falta de energía, de
motivación o la tristeza que se genera en algunos trabajadores al
reincorporarse al trabajo después de un período de vacaciones.
Lee Hecht Harrison, como división del Grupo Adecco en España,
especializada el sector del coaching y “outplacement”, estudió en qué
consiste este síndrome, a qué personas afecta y cuáles son los mejores
planes para evitarlo.
Estos especialistas indican que el síndrome o depresión postvacacional
se trata de una ruptura en el proceso de adaptación o transición entre
el tiempo de ocio y descanso generado por las vacaciones y la vuelta a
la rutina laboral.
En este proceso, el entorno adquiere un papel protagonista, según apuntó
a través de un comunicado Nekane Rodríguez de Galarza, Directora de Lee
Hecht Harrison: “Los entornos de negatividad en el trabajo, en los que
se realizan tareas repetitivas o en los que aparecen jefes poco
motivadores, suelen provocar una mayor sensación de desánimo a la vuelta
de vacaciones”
En España, se calcula que un 30% de trabajadores está sufriendo o
sufrirá el síndrome postvacacional al reincorporarse a la vida laboral.
Además, una parte importante de ese 70% restante padecerá un cuadro de
fatiga o estrés que, aunque no llegue a considerarse crisis
postvacacional, sí estará directamente vinculado al cambio de estado
entre esos días en los que apenas se tienen responsabilidades y aquellos
en los que vuelve el orden y la rutina.
¿A quiénes afecta?
Aunque no se puede trazar un perfil de trabajador concreto al que le
afecte esta depresión, sí que se puede realizar una aproximación basada
en sus características personales y en su entorno, de acuerdo a un
comunicado de Adecco.
En este sentido, son las personas que tienen menor tolerancia a la
frustración y las menos resilientes las que son más susceptibles de caer
en el síndrome postvacacional.
Del mismo modo, es más probable que padezcan este síndrome los
trabajadores que tienen la oportunidad de realizar largos períodos
vacacionales que aquellos cuyas vacaciones están divididas a lo largo
del año.
Esto se explica por la mayor desconexión del trabajo y el desarrollo de
hábitos de vida diferentes durante ese tiempo. Así, “un hábito necesita
21 días para implementarse y un mes de vacaciones es tiempo más que
suficiente para que una persona se acostumbre a los nuevos hábitos de
vida”, afirmó Rodríguez de Galarza.
El entorno es otro factor crucial que influye en los trabajadores y los
hace más susceptibles de padecer una depresión posterior a sus
vacaciones. En esta línea, aquellos que regresan a un entorno laboral
hostil, los que deben lidiar con un jefe incompetente o que no les
valora, y los que ya no les ilusiona su trabajo, tienen altas
probabilidades de contraer el síndrome postvacacional.
Cómo detectar y prevenir
El principal síntoma de esta condición sería la apatía, seguida por el
cansancio o la falta de energía y concentración para realizar las
tareas. En otras personas se puede manifestar mediante otras señales
como el trastorno del sueño, el nerviosismo, el estrés o la tristeza.
En casos más extremos, el trabajador afectado por el síndrome
postvacacional puede experimentar ansiedad, dolor de cabeza e, incluso,
malestar general.
Siendo éstos los principales síntomas, cada persona puede experimentar
esta dolencia de una forma diferente. Lo que la caracteriza es su
momento de aparición: tras un período vacacional o de descanso
continuado. La duración habitual del síndrome es de 15 días.
En este marco, para evitar el síndrome postvacacional lo más importante
es hacer que la transición de las vacaciones al trabajo sea lo más suave
posible.
En este sentido, cualquier medida que pueda hacer de este proceso algo paulatino y que evite el cambio brusco, será positivo.
Algunas de las medidas más efectivas en esta línea son: levantarse
temprano y rápido unos días antes de reincorporarse al trabajo para que
el trabajador se acostumbre con antelación a los horarios habituales;
volver del lugar de vacaciones unos días antes; repartir o dividir los
días de vacaciones a lo largo del verano para evitar implementar nuevos
hábitos de vida durante ese tiempo; e interpretar de forma positiva la
vuelta a la rutina y no caer en el pensamiento de que el trabajo es una
carga, pues eso puede hacer que se agudicen los síntomas del síndrome
postvacacional.
Combatir el síndrome postvacacional es sencillo si se pone fuerza de
voluntad, indicaron los expertos de Lee Hecht Harrison. Además, pequeños
gestos pueden ayudar a hacerlo más llevadero.
Aseguran que es recomendable levantarse antes de lo habitual para ir al
trabajo. De esta forma, se afronta el nuevo día sin prisa.
En la misma línea, es mejor retomar el trabajo de forma gradual, evitando grandes cargas de trabajo durante los primeros días.
También se aconseja realizar actividades saludables, como el deporte, y llevar una buena alimentación.
Lo más importante es centrar la atención en lo positivo del trabajo,
como las relaciones con compañeros o todo aquello que genere motivación
en los trabajadores.
Fuente: iProfesional