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Un tribunal de EE.UU. exige a la oficina federal de aviación que legisle sobre la distancia entre los asientos


La época en el que el espacio entre los asientos del avión queda al libre albedrío de las compañías aéreas podría haber llegado a su fin. Miles de pasajeros verán por fin escuchadas sus quejas gracias a la decisión de un tribunal de apelación de Estados Unidos que el pasado viernes le dijo a la administración competente que estableciera unos parámetros mínimos entre filas.
Es una decisión que puede coger altos vuelos, puesto que normalmente lo que legisla la Administración Federal de Aviación (FAA) suele también acabar recogida por los otros principales organismos internacionales.Patricia Millet, la jueza de la corte federal de apelaciones, ante la que se presentó, lo calificó, con sentido del humor, “el caso del increíble asiento de aerolínea menguante”.
Los instigadores de esta batalla legal son la asociación de consumidores Flyers Rights (derechos de los pasajeros). Hartos de ver como las compañías iban rascando centímetros para meter más asientos y así ganar más dinero, exigieron a la FAA que marcara un mínimo de espacio, pero no lo hizo y ante esta negativa fueron a juicio.
Flyers Rights argüía que en una década se ha pasado de 47 centímetros entre asientos a 43. Además, para echar más leña al fuego, American Airlines había anunciado este mismo año que los asientos de los nuevos Boeing 737 perderían una pulgada (2,5 centímetros), lo que permitiría ampliar el espacio para los privilegiados que pudieran pagar un plus por los asientos más cómodos situados en la parte delantera de la cabina. Hubo tanto revuelo en las redes sociales, que la compañía tuvo que retractarse de su anuncio.
En primera instancia, el caso de Flyers Rights fue desestimado. La FAA dijo que no había peligro para el pasaje pues los test demostraban que la gente podría dejar el avión de forma adecuada aún en caso de una emergencia. Sin embargo, el tribunal de apelación aceptó que las pruebas de la FAA estaban desfasadas, puesto que el tamaño medio de la población ha crecido.
El tribunal criticó a la agencia federal por no haber actualizado los test. La FAA argumentó que si lo hacía corría el riesgo de revelar datos privados de las compañías aéreas, pero el tribunal consideró que era una excusa y no lo aceptó.
El impacto que pueda tener este veredicto a largo plazo no está claro. Las compañías aéreas, con buenos contactos en el Congreso, aún pueden poner trabas. Además, la jueza Millet deja la puerta abierta para que la FAA, antes de legislar, pruebe que las distancias actuales son aún seguras.
Por su parte, el organismo competente de la UE, la Asociación Europea de Seguridad Aérea (EASA), de momento no se ha pronunciado. Y eso que el tema también lleva tiempo coleando. En el 2015, la comisaria europea de Transporte, Violeta Bulc, a preguntas de un europarlamentario, ya dijo que “en la situación actual no parece que sea necesario que se legisle sobre la distancia entre asientos”.
Para las administraciones, la distancia es hoy todavía más un tema de comodidad que de seguridad. Los últimos informes de la EASA datan de 2008 y sólo marcan la necesidad de asegurarse de que el pasajero pueda coger el chaleco salvavidas y salir.
Lo único que exigen la legislación europea y norteamericana es que cada compañía presente la distribución de los asientos a supervisión para comprobar que coincide con los parámetros establecidos para, en caso de emergencia, poder evacuar a todo el pasaje en un máximo de noventa segundos. Y a tenor de los test hechos este punto aún se cumple.
Este es un aspecto que también critican las asociaciones de usuarios. Como algunas pruebas de evacuación provocaron en su día que los participantes salieran heridos durante el simulacro, ahora estos test son más simulaciones por ordenador y pruebas menos realistas.
“Hoy no sabemos hasta qué punto se puede evacuar con efectividad un avión –explicaba a la agencia Bloomberg Paul Hudson, presidente de Flyers Rights–. Ni tampoco sabemos el riesgo de sufrir una trombosis por no poder mover bien las piernas”.
Las compañías aéreas, por su parte, dicen que el cliente puede tener una imagen distorsionada puesto que ahora los asientos son más pequeños porque se usan materiales más delgados aunque igual de resistentes, lo que ha permitido ganar espacio. Pero no ha cambiado la distancia entre filas.

Fuente:
http://aerolatinnews.com/2017/07/31/un-tribunal-de-ee-uu-exige-a-la-oficina-federal-de-aviacion-que-legisle-sobre-la-distancia-entre-los-asientos/

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